
El tejido
Cae como el agua.
Un satén-crepé denso, con la cara mate y el reverso brillante. Pesa lo justo para no marcarse y moverse con cada paso.
Cosido al bies para que la tela trabaje a favor del cuerpo, con el dobladillo rematado a mano.
Se lleva igual de bien de día con zapato plano que de noche con tacón.







